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Exclusivo caso Padrón: la nueva abogada de Sofía adelantó detalles de la apelación

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La defensa de Sofía Ávila sumó a Mariana Barbitta, presidenta de la Asociación de Mujeres Penalistas. Dio detalles de la apelación presentada, destacó la valentía de la jueza Suárez, pero dijo que fue víctima de “violencia moral” y pidió reforma judicial en Santa Cruz. “Está clarísimo que lo mató, pero en defensa propia”, dijo.

Si pudiera trazarse una línea de tiempo en el caso que investiga la muerte de Juan Manuel Padrón, hay cinco instancias decisivas luego del hecho, como fueron la falta de mérito a su pareja, Sofía Ávila, la revocación de ese fallo, el procesamiento con preventiva y la apelación con la aparición de Mariana Barbitta, la abogada feminista que preside la Asociación de Mujeres Penalistas de Argentina.

En un caso que dirime mucho más que la libertad de Sofía, sino que discute con qué ojos deben mirarse los hechos y si estos tienen algo que ver con la obligación que asumió el Estado para terminar con las asimetrías de género.

Barbita es profesora de Derecho Penal en la UBA y tuvo como alumno a Matías Gutiérrez, el defensor de la joven detenida hoy en un centro de rehabilitación por drogas ubicado en Capital Federal, al que define como un “excelente abogado, comprometido con los DDH, las garantías constitucionales y la perspectiva de género”.

En diálogo con La Opinión Austral, la bogada dijo que le parece “parece importante que las mujeres que ejercemos la profesión, que siempre fue machista y patriarcal, intervengamos en los temas que involucran a mujeres imputadas. Con lo cual es una motivación inmensa para visibilizar la problemática que tenemos al querer romper estereotipos”.

Las buenas víctimas
Desde un principio, la muerte de Padrón fue el disparador de un argumento recurrente frente a la demanda de los feminismos: que la violencia no tiene género y sobre eso se puso énfasis en el tipo de mujer que era Sofía.

“La Ley Micaela exige no sólo a los tres poderes, sino a las universidades, a los colegios de abogados y abogadas que pongan el foco en entender la desigualdad estructural entre varones y mujeres” indicó.

“No existen los estereotipos de víctima, las víctimas pueden aparecer en cualquier clase social, con cualquier identidad sexual, no solamente somos las mujeres que históricamente somos las víctimas de esta desigualdad, sino que aparecen reconocidas también otras que la pasan horrible, como las mujeres trans”, sostuvo.

“Se rompe con este estereotipo en la medida que tengamos capacitación en género y esto no significa tener un discurso punitivista, todo lo contrario, a veces estos casos requieren justamente medidas alternativas, pensar en resoluciones alternativas porque el patriarcado no se resuelve con el derecho penal”.

Para agregar: “El femicidio no se resuelve con una pena perpetua. En el círculo de violencia el femicidio es la última y extrema situación de violencia, pero la realidad es que necesitamos cambios urgentes”.

“Este caso es un caso donde, justamente, la víctima del caso es Sofía, que venía arrastrando situaciones de violencia y la Justicia no la pudo escuchar, porque se hubiesen dado cuenta de que más allá de que haya tenido o no problemas con las drogas, haya tenido o no problemas con el alcohol, Sofía es víctima de un mundo donde un varón violento le pegaba, la maltrataba, la abusaba sexualmente, inclusive psicológica y económicamente, porque este señor vivió en la casa de Sofía”, explicó Barbitta.

Hasta acá, Sofía jamás habló con la Justicia y quienes la rodean aseguran que tardó semanas en asimilar lo que pasó, y reconstruir el cómo todavía está en proceso.

Para su codefensora, “al momento del hecho, marzo de 2021, Sofía no estaba en condiciones de prestar ninguna declaración, pero eso no significa que no vaya a hablar ahora, a empezar a contar su versión de los hechos, su historia”.

“Sofía está hoy en un tratamiento, alejada de su familia, de su hijo y todo ese contexto genera que ella esté transitando un camino de recuperación en un montón de aspectos, con lo cual probablemente el momento oportuno no haya sido marzo, tal vez este lo es”.

Cuando el 29 de marzo la jueza de Instrucción Nº 3, Rosana Suárez, dicta la falta de mérito, en un fallo que fundamentó la situación de violencia y desventaja en la que se encontraba Sofía esa noche que tomó un cuchillo y apuñaló a su novio, el Ministerio Público Fiscal no apeló y pasó un mes y medio hasta que finalmente el juez de Recursos, Nelson Sánchez, le ordenó a la magistrada que procesara por el delito de homicidio agravado por la relación de pareja.

La pregunta es: ¿tenía otra opción? Según Barbitta, la respuesta es que, a simple vista, no.

“Quiero manifestar todo el respeto y admiración que tenemos para con la jueza, que asumió con mucha valentía el momento de dictar la falta de mérito. Sin embargo, y esto sé que cuesta mucho en lo que significa la administración de Justicia, el acceso a los cargos, etcétera, pero ella pudo haberse apartado de todos modos por entender que estaba en una situación de violencia moral”.

“Para nosotros es una jueza valiente y con perspectiva de género, lo que pasa es que la estructura del sistema judicial obliga a que el superior, al revocar esa decisión de falta de mérito, la empujara a este procesamiento”, explicó.

Lo cierto es que en una resolución, Suárez admitió que no estaba de acuerdo con Recursos, aunque desde la defensa entienden que la magistrada se encontraba además bajo la presión de la familia de Padrón y su impacto mediático, lo que obligó a la Asociación de Magistrados a tener que salir en su defensa.

Ahora, la defensa acaba de apelar el procesamiento en un escrito de 77 carillas, que pone su centralidad en la descontextualización de la violencia de género y en que todavía quedaba prueba clave por incorporar, entre ellas la pericia que determinará si, al momento de matarlo, Sofía era imputable o no tenía idea de lo que pasaba.

“Yo no sé cuál va a ser el resultado de esta pericia, pero tendrían que haber esperado para proceder porque si es inimputable Sofía, ya tiene que estar en libertad y sobreseída”, marcó la abogada.

Además, la apelación introduce un elemento nuevo: la legítima defensa en contexto de violencia de género, que si bien ya estaba mencionada en la causa, para el juez tal cosa no existe.

Pero además, el fallo de Recursos sostiene que si bien hubo violencia la noche del asesinato, fue repartida y para Barbitta no se trata de negarlo, sino de ver la foto completa.

“Por supuesto que en un mundo patriarcal las mujeres también reproducimos modelos violentos. No creo que el caso de Sofía sea tan así y la prensa tiene que saber que Sofía probablemente haya tenido vinculación con este mundo arrasado por él, vinculado a los excesos y no lo vamos a poder tapar, pero eso no la convierte en una homicida. Por más que Sofía sea la mujer que sea, se haya acostado con quien sea o haya consumido drogas, no significa que quiso matar, ella se defendió”, sostuvo luego la abogada para que dejara de escrutarse a la mujer a la que Padrón doblaba en tamaño y edad.

Además, si bien la familia de Padrón sostiene que ella lo atacaba físicamente, en el expediente están acreditadas las “agresiones físicas ejercidas contra Sofía durante las últimas 24 horas antes del hecho”, pero además tampoco hay dudas de que ella se estaba defendiendo en el momento del desenlace fatal.

La víctima del caso es Sofía, que venía arrastrando situaciones de violencia

“Hay un tema con la inminencia de la agresión y ahí entendimos que Sofía estaba siendo agredida en el momento en que se defendió. No solamente arrastraban situaciones de violencia, sino que en el momento concreto debió defenderse. Varios testigos pensaron que sería Sofía la víctima fatal y que para ella Padrón significaba un peligro inminente y constante en su vida”.

Con lo que esté a mano
Técnicamente el caso parece reducirse hoy a si ella quiso matarlo, si fue esa su intención o acaso intentó zafar del cuerpo que la agredía, manoteando un cuchillo que estaba cerca, en la mesada.

Para eso, la defensa echó mano al comité de expertas de mecanismo de seguimiento de la Convención Belem do Pará y la racionalidad del medio empleado. “Hablar de un cuchillo no es algo novedoso”, dijo Barbitta, que detalló una serie de casos que desnudan un patrón en casos de mujeres que mataron a sus parejas dentro del hogar.

En un mundo patriarcal las mujeres también reproducimos modelos violentos

“El caso de Sofía es un caso de manual, porque cuando uno ve los antecedentes jurisprudenciales de casos de legítima defensa que la Corte revisó, la mayoría de las mujeres habla de medios que se encuentran en cualquier hogar: un chuchillo, un destornillador, porque estos casos aparecen en situaciones domésticas porque el agresor amenaza, lesiona, empuja para que la víctima en algún momento diga basta”.

El caso de Sofía es un caso de manual

Como ejemplos, están el de la catamarqueña María Leiva, embarazada cuando mató a su esposo con un destornillador y que fue condenada a 12 años de cárcel, hasta que la corte lo anuló entendiendo que se había defendido.

Otro caso es el de María Laura Gómez, condenada a 9 años en San Luis, cuando apuñaló en defensa propia a su pareja con un cuchillo hogareño. A ella el Tribunal Superior también la liberó.

“Las mujeres víctimas de violencia se defienden con lo que encuentran a su alcance. Son patrones para demostrar que la situación se produjo en un contexto de defensa en el marco de la violencia de genero”, indicó la abogada feminista, sin contar con que la noche del crimen fue la propia Sofía la que salió a gritar por ayuda para su novio.

“Es el patrón factico que se traslada a lo jurídico, los casos de defensa legítima en contexto de violencia de género utilizan lo que esté al alcance y piden auxilio. Sofía gritaba sin parar: Juan se murió y se abalanzaba sobre el cuerpo diciendo: Tenés que vivir, mi amor”, recordó.

Juicio no, reforma sí
Para el equipo de la defensa no debiera existir un juicio, sino dictar el sobreseimiento con los elementos que hay hoy en la causa, pero antes de eso se plantean una serie de inconvenientes, como por ejemplo la recusación al juez de Recursos.

“Él no podría de ninguna manera tocar el expediente porque ya prejuzgó. Hay un temor real de parcialidad y la secretaria de él tampoco, con lo cual estamos recusando”, dijo Barbitta, calificando de “gravísimo” que la ley de subrogancias de Santa Cruz establezca que, con Sánchez eventualmente fuera de juego, jueces de la Cámara Civil se aboquen al caso.

“Es Civil, Laboral, Comercial y de Minería, que no tienen idoneidad para trabajar este caso porque cuando concursaron, les tomaron un examen vinculado con esa materia”, por eso “hemos sugerido, respetando la idoneidad de los prestigiosos magistrados, que debería venir a reemplazar alguien de Instrucción o de la Cámara Oral”.

Finalmente, respecto a la presentación realizada meses atrás ante el TSJ por irregularidades en el caso, la abogada opinó que “necesitamos urgentemente que la provincia reforme el Código Procesal Penal, que es vetusto, inquisitivo”.

Necesitamos urgentemente que la provincia reforme el Código Procesal Penal

“En este caso el Juzgado de Recursos, que es unipersonal, por ejemplo, revoca una falta de mérito y abre las puertas para la prisión preventiva y no hubo discusión, bajó el martillo y listo”. Fuente La Opinión Austral

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