En Río Gallegos hay cerca de 200 causas por estafas bancarias

En Río Gallegos hay cerca de 200 causas por estafas bancarias

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En varias, las sumas superan el millón de pesos. Los fallos que salieron impiden a los bancos, sobre todo el Santa Cruz, descontar las cuotas de préstamos obtenidos por engaño. El delito cibernético pone en jaque al sistema, ya que su modalidad cambia mes a mes.

En el último tiempo, los juzgados de Instrucción se vieron sobrepasados por el volumen de causas iniciadas a raíz de estafas generadas en el homebanking. Según pudo conocer La Opinión Austral, actualmente en los tres estrados de Instrucción que tiene Río Gallegos existe un promedio de 60 causas tramitándose en forma simultánea.

La modalidad delictiva es uno de los principales inconvenientes a la hora de establecer pautas de cuidado para evitar el robo de dinero, ya que, según indicaron fuentes consultadas, las organizaciones dedicadas a estas operaciones cambian permanentemente de modus operandi.

El año pasado, por ejemplo, la modalidad fue con las ayudas de los programas nacionales a través de ANSES y lo que hacían era llamar a beneficiarios diciéndoles que habían sido elegidos para recibir una ayuda de $ 15 mil, por lo que era necesario que aportaran los datos de una cuenta donde se les pudiera hacer el depósito.

Minutos más tarde, se volvían a comunicar diciendo que por un error el depósito había sido de $ 150 mil y que para devolver la suma depositada erróneamente tenían que concurrir a un cajero, recibiendo instrucciones que terminaban cuando la persona engañada otorgaba el “token”.

Tras cartón, la víctima recibía una notificación del Banco Santa Cruz -en su mayoría fueron clientes de esta entidad- en la que se confirmaba la asignación de un préstamo de $ 1 millón en algunos casos, aunque la mayoría osciló entre los $ 200 mil y los $ 500 mil.

Claro que la persona estafada nunca recibiría el dinero, sino que para entonces los responsables de la operación ya lo habían transferido a otra cuenta, por lo general en otros puntos del país.

Este año la modalidad consiste en “secuestrar” la cuenta de WhatsApp de una persona y enviarle pedidos de dinero u ofertas de dólares a todos sus contactos, quienes acceden sin saber que el dinero nunca llegará a la persona que creyeron ayudar.

Ahora se suma una nueva modalidad, SIM swapping, por la cual los estafadores obtienen un chip clonado con el que ingresan a todas las cuentas, sin contar con el “pishing”, que es cuando los clientes entran a un mail que creen que les envió su banco advirtiéndoles que no se registró el pago de la tarjeta de crédito.

Phishing: manipulación para hacer que una persona revele información confidencial
En ese mail, que imita logos y direcciones de la entidad, se coloca un link que redirecciona a las víctimas a una página igual a la del banco, donde el engañado coloca las claves de homebanking.

Después de algunas horas, los usuarios comienzan a recibir notificaciones con distintos movimientos en su cuenta, que van desde transferencias de saldos a la toma de créditos y transferencias posteriores.

Esto también sucede con páginas de Facebook que están clonadas, donde la gente busca y recibe asesoramiento que termina en estafas.

En los tres juzgados penales ya resulta incalculable la suma global que representan las estafas que, a nivel país, sólo en 2020 representó daños por 4 billones de dólares.

En este punto, es importante informar que mientras se tramita la persecución penal de los titulares de las cuentas que recibieron el dinero sustraído, en muchos casos se debieron trabar medidas cautelares contra los bancos, prohibiéndoles que descontaran a sus clientes las cuotas de los préstamos que no solicitaron.

En muchos casos se debieron trabar medidas cautelares contra los bancos

Así lo hizo el Juzgado Civil en casos de vishing, por ejemplo, cuando un jubilado recibió un llamado telefónico mediante el cual aportó datos de su cuenta que derivaron en la solicitud de $ 600 mil en el Banco Santander de Río Gallegos, a pagar en 60 cuotas.

En este punto, los fallos que vienen saliendo ponen el foco en la responsabilidad de los bancos, a partir de las comunicaciones oficiales que emitió el BCRA por la pandemia, ya que “dentro de los servicios que ofrece una entidad bancaria aparece la obligación fundamental de que los mismos sean prestados, tanto cuando se opere en forma personal o cuando se lo haga por medios mecánicos y electrónicos, con total seguridad para el cliente, toda vez que existe una incidencia directa sobre el patrimonio del usuario”.

En cada uno de los tres juzgados existe un promedio de 60 causas

Fuentes judiciales consultadas por La Opinión Austral indicaron que la modalidad que creció exponencialmente fue la del SIM swapping y que el mayor inconveniente a la hora de brindar respuestas a las víctimas de estafa está en el universo de clientes del Banco Santa Cruz, la firma que tiene el mayor volumen de clientes en la provincia.

En El Calafate, el juez Carlos Narvarte le tuvo que ordenar al BSC que suspendiera el cobro de un crédito preaprobado de $ 500 mil a una jubilada víctima de estafa. La decisión ya tenía precedente en Río Gallegos, en causas que datan de los meses de marzo y abril.

“El banco debería tener más recaudos y seguridad para el usuario o cliente, y evitar hechos de esta naturaleza”, consideró Narvarte en declaraciones a FM Dimensión.

En este sentido, la pelea de fondo es la que llevan adelante las víctimas de estafas y sus abogados para que los bancos que entregaron préstamos y ejecutaron transferencias sin chequear con sus clientes, dejen sin efecto el cobro del dinero

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