Caso Marcela: “No hay nada que haga pensar que se quiso suicidar”

Caso Marcela: “No hay nada que haga pensar que se quiso suicidar”

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La frase fue dicha por Jorge Trevotich, abogado de la familia y amigo de la mujer que es intensamente buscada. La búsqueda sigue centrándose en la costanera local. Durante el martes siguieron los rastrillajes y hoy siguen las citaciones a declarar.

Las horas pasan y la esperanza de encontrar con vida a Marcela López van disminuyendo, con los últimas dos jornadas con las temperaturas más bajas del año y la nieve como protagonista, el pesimismo va creciendo en Río Gallegos respecto a la posible aparición.

Este martes se cumplieron diez días de búsqueda incansable, pero los resultados no son positivos. Durante toda la jornada, las autoridades buscaron a la propietaria del hotel Colonial por cielo, por tierra y por agua en la zona de la costanera, sin mayores novedades.

Tal como se adelantó, el lunes comenzaron a distribuirse las citaciones al Juzgado de Instrucción N° 2, a cargo de Valeria López Lestón, para que el círculo íntimo y las últimas personas que vieron a Marcela se acerquen y cuenten detalles que -quizá hasta el momento- podrían haber pasado desapercibidos.

El sábado pasado, Rocío, Claudia y Analía, hijas de la vecina que es intensamente buscada, buscaron asesoramiento legal. El elegido fue Jorge Trevotich, un conocido abogado de nuestra ciudad quien, además, ya tenía como clienta a Marcela. Incluso, como dato de color, son amigos y fueron juntos al colegio Dr. Julio Ladvocat hace más de cuarenta años.

Lo primero que hizo Trevotich fue solicitar una constancia de las pruebas. Ver con qué evidencias o elementos cuenta López Lestón y dar una mano para determinar las horas previas a la desaparición de Marcela y lo que sucedió después.

En este punto, cabe remarcar las declaraciones de Analía a  “Vamos a ir por todo, queremos saber qué pasó con mi mamá. Si hay otra persona involucrada, si fueron dos o tres, queremos saber todo”, que realizó este lunes desde la costa de la ría de nuestra ciudad capital.

En la previa a acceder la copia de las pruebas, Jorge Trevotich adelantó que desde un primer momento se encuentra codo a codo con la familia de Marcela. Gracias a sus contactos en el “mundo penal”, revisó algunas cámaras de seguridad de clientes que viven en la zona, pero no encontró mayores datos. “En principio, durante el sábado 22 no habría salido en dirección a la calle Alberdi”, indicó.

El letrado explicó, al igual que lo hicieron las hijas de la vecina, que es fundamental saber qué ocurrió el día de la desaparición entre las cuatro (horario en que Marcela dejó de cuidar a su nieto en su casa) y las seis de la tarde (antes de ser vista en el kiosco Mi Villano).

“La vecina de enfrente tiene cámaras y se ve el momento en el que ella se fue, en el que regresa y deja el auto, para después irse al kiosco”, aseguró el abogado, también reconocido por haber pisado innumerables veces la Cámara Oral, a veces como querellante y otras tantas como defensa.

Trevotich, además de ser asesor de Marcela, la conoce hace años. Aseguró que ella es una mujer “con mucha personalidad, no estoy convencido que se haya tirado, ella era una persona muy vital. El dato que dijo, ella se había anotado en clases de folkore, por ejemplo, es una pauta que un suicida no tiene, “el suicida no proyecta a futuro”, aseveró.

En tanto, por el momento los rastrillajes se focalizan y continúan en la zona de la costanera, lugar donde fue vista por última vez.

Precedente

La vecina Ana Karcher era amiga de Marcela. Una mujer que, cuando niñas, se juntaba con ella en el colegio. Detrás de ellas se sentaba Jorge Trevotich. Hoy, el abogado recuerda el final de Karcher y, trazando un paralelismo, cargó contra la “no celeridad de la investigación”.

A principios de 2000, Ana desapareció en Río Gallegos. Luego de tres días, su cuerpo fue encontrado sin vida cerca de Palermo Aike, murió de hipotermia. “En esa oportunidad no se buscaba a la gente hasta después de 48 horas de denunciada como desaparecida; ella (por Karcher) murió 24 horas antes que la encontraran. Si la hubiesen empezado a buscar desde antes, quizás hubiera sido otra la historia. Lo mismo pasa ahora, se abocaron a buscar a una persona muerta en vez de buscar una persona viva”, expresó.

La ropa de Marcela fue encontrada en el muelle de Río Gallegos, pasando el cerco perimetral de dos metros de alto. La noche de la desaparición, las hijas de Marcela fueron a esa zona, pero no vieron ni la campera color rojo ni las zapatillas. Recién el día después aparecieron las prendas de vestir.

Para Trevotich, esto llama la atención. “¿Cómo puede ser que la Policía no vio una campera color rojo furioso y las zapatillas que estaban acomodadas e impecables en el muelle?”.

Fuentes consultadas por este diario indicaron que pudo tratarse de una desatención o un descuido en las primeras inspecciones que se realizaron y estuvieron a cargo de Prefectura Naval Argentina, ya que “quizá no pensaron que una mujer de la edad de Marcela pudiera saltar el cerco”, aseveraron.

Hoy se espera que continúen las citaciones en la Justicia, que sigan los rastrillajes y que, finalmente, haya buenas noticias. La esperanza no se pierde. Tanto para la familia de Marcela como toda la comunidad de Río Gallegos, que aguarda por un desenlace para una historia que ya lleva diez capítulos.

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