BUSCANDO LA TRANSPARENCIA, SE PONEN EN CLARO LAS DIFERENCIAS

BUSCANDO LA TRANSPARENCIA, SE PONEN EN CLARO LAS DIFERENCIAS

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(Por: Rubén Lasagno) – Recientemente, el municipio de El Calafate sacó un parte de prensa donde informa que dentro de la iniciativa “El Calafate invita”, puesto en marcha por el Intendente Javier Belloni para incentivar el turismo y hacer conocer en el país las potencialidades de esta localidad, ha desarrollado un programa de difusión nacional y provincial, que consta de espacios pagos en distintos medios, artistas y programas televisivos, donde se ven y difunden los contenidos visuales del paisaje y los recursos de la villa turística.

La idea está acorde a los tiempos que corren, donde la industria turística es una de las más afectadas en pandemia. Esto no es criticable, nada es ilegal y por supuesto, atiende a una necesidad de salvaguardar una de las principales industrias que tiene El Calafate.

Lo que llama la atención, es la forma en que ha sido presentado en sociedad y cómo se ha comunicado la distribución de esa pauta y la evidente diferencia entre cómo son considerados los medios provinciales, en relación con los nacionales. Aún cuando claro está, el objetivo de la campaña es instalar a El Calafate fuera de la provincia, partiendo del supuesto de que en Santa Cruz, todos saben y conocen lo que allí se establece. Un pequeño error conceptual y que no se puede utilizar para bajarle el precio a la distribución de la pauta en el orden local.

¿Transparencia o segundas intenciones?

El primer impacto que causa en la opinión pública esta publicación del municipio de El Calafate es un sentido de “transparencia” al acto. Recordemos que Belloni quedó muy expuesto, luego que OPI publicara los gastos en la Fiesta del Lago, cuando el informe del Tribunal de Cuentas, arrojó cifras increíbles que se habían pagado a artistas y conductores televisivos, para aquellas jornadas y la falta de rendición ajustada a la ley de contabilidad.

Pero en el tema que nos ocupa, podemos hacer un par de lecturas interesantes, tanto por la actitud que tuvo la municipalidad de El Calafate, como el procedimiento llevado a cabo por el Intendente Belloni, que en algún punto colisiona con la ética pública y la salvaguarda de los contratos que se hacen y que no siendo secretos ni reservados, tampoco es necesario exponerlos de manera pública y abierta de la forma en que lo hizo y mucho menos aún, si los propietario de los medios o los periodistas contratados, no estaban previamente alertados.

Es obligación del estado municipal, provincial y/o nacional como aquellas empresas que dependen del erario público, producir información abierta sobre sus actos, inversiones, gastos, rendiciones etc. Esto significa que se cumpla el acceso libre al derecho de la información, algo que en Santa Cruz es ciertamente una entelequia.

Belloni hace una movida donde no solo lo cumple a concepto de transparencia, sino que lo exacerba, va más allá, lo sobreactúa.

El intendente no espera que alguien le pregunte o pida formalmente información por los gastos que hace dentro del programa “El Calafate invita” y sale al ruedo adelantándose a cualquiera que pretenda cuestionar la inversión, como una forma de “taparle la boca” a los críticos, diferenciarse del ocultismo del gobierno provincial y marcar la cancha sobreactuando la transparencia.

En ese camino rompe algunos códigos, entre ello los acuerdos de partes y la confidencialidad de los contratos, que aunque sean tácitos, no esté escrito (o si), se debe proceder con cierta reserva.

Si bien se trata de una institución pública donde todas las acciones tienen este carácter, repito, no es necesario publicar un listado completo de la inversión, quiénes cobran y cuánto cobra cada uno de los medios a los cuales les otorga la pauta, porque excede el sentido de la transparencia y entra en el campo interpretativo de las acciones duales del poder: “hago esto, para que parezca aquello, pero intento decir lo otro”.

Exponer esta lista, de la forma que lo hizo, genera un contrasentido. A la vez que manda un mensaje algo así como “Ven, no tengo nada que esconder”, hacia adentro manda otro como “Yo reparto la pauta de la forma que quiero, ténganlo en cuenta” y para que no queden dudas, los expone con nombre, apellido y monto.

Bueno, en realidad no todos los montos que paga están desagregados en la información que se hizo pública. Y precisamente, esta acción que el intendente Belloni seguramente por consejo de alguien, interpreta como el sumun de la transparencia y para él implica “ganarle de mano” a quienes le puedan caer encima por los $ 21.097.030,00 invertidos, desnuda la gran subestimación que hace el municipio de El calafate de los medios provinciales, en relación con aquellos de orden nacional e inclusive comparándola con lo que les paga a los “influencers”, esas “entidades etéreas“, que se esconden detrás de una computadora vaya a saber si es solo para publicitar el Calafate, solamente.

Pauta sin democracia

Por ejemplo: de aproximadamente 13 medios nacionales, entre programas, canales y espectáculos donde busca promocionar a El calafate, 4 de ellos están por sobre los 2 millones de pesos, 5 de ellos por sobre el millón de pesos y 4 por debajo de esa cifra.

Es decir, que del total de esa inversión, $ 18.297.030,00 Belloni lo destinó a los medios nacionales.

Del resto, $ 2.800.000,00, destinó 2 millones de pesos a los influencers, aquellos que hacen marketing o mercadotecnia influyente, como se denomina a las campañas en la web y a los medios de la provincia les dejó $ 800.000,00.

Ahora bien, en un medio local salió la descripción de todos y cada uno de los medios provinciales que contrataron con el municipio de El Calafate. Pudimos contar 25 medios, entre radios, páginas web y canales.

Si hacemos un promedio del monto total asignado y dividimos los 800 mil pesos por los 25 medios, da un total de $ 32.000,00 por cada uno.

Pero entendiendo que no todos cobran igual y existe marcada diferencia con los establecidos como pertenecientes al conjunto de medios K, que se llevan la mayor parte de la torta, sin duda hay medios de comunicación en Santa Cruz que cobran $ 20.000,00 o menos.

Esto arroja un resultado obvio: a la hora de repartir fondos, indudablemente el intendente Belloni ha tirado un “premio consuelo” en la provincia y le ha puesto toda la plata a los nacionales y lo más increíble, es que dedicó dos veces y media más a los medios que solo le harán la difusión en el tiempo que dura el efímero contrato de esta campaña y a los medios digitales de la provincia, que diariamente copian y pegan las notas que envían por mail su departamento de Prensa, no los ha tenido en cuenta al momento de repartir la pauta, al menos a modo de compensación por los servicios gratuitos prestados durante el año, muchos de ellos sin contraprestación económica. Un aviso para esos medios y que lo tengan en cuenta para la próxima cuando vayan a hacer una nota con un PP del municipio de El calafate.

Pero para que la comparación sea aún más clara y esa diferenciación más absurda, tengamos en cuenta a en el concepto “Influencer”, destaca 2 millones de pesos y si de transparencia hablamos, no detalla allí cuántos y quiénes son y mucho menos cuánto les paga a cada uno (en caso de ser más de uno).

Lo que ha logrado Javier Belloni, es más que nada exponer a cada uno a los que les da pauta, para que en un futuro nadie pueda decir que “no la repartió”, más que lograr un impacto de transparencia.

El revés de esta trama es la exposición innecesaria de datos, los cuales, con solo ponerla a disposición del derecho de información pública en el municipio, hubiera sido suficiente y luciría menos intencionada que como aparece en esta campaña, actuando como un cuasi escrache. Podemos ir más allá y pedirle al intendente que en pos de esta genial transparencia que ha iniciado, haga lo mismo con todos los gastos municipales, la pauta ordinaria que distribuye durante el año, cuánto, cómo y a quién le paga y entonces estaríamos ante un verdadero intento de transparencia institucional. (Agencia OPI Santa Cruz)

 

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